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| Edmund Blair Leighton (1853-1922). How Liza loved the King (1890) Towneley Hall Art Gallery and Museum. Burnley |
No hace mucho encontré en un blog magnífico, que se llama El bosque de la larga espera, el texto que transcribo a continuación:
"Johannes de Muris (siglo XIV) dice en su Summa Musicae: Musica medicinales est et mirabilia operatur musica morbi curantur, praecipue per melancholiam et ex tristia generati. La música es medicina y obra milagros, la música cura enfermedades, principalmente aquellas generadas por la tristeza y la melancolía."
Recordé esas palabras cuando luego me encontré con este cuadro de Edmund Blair Leighton, pintado en 1890.
El pintor nos muestra a Lisa, un personaje del Decamerón de Bocaccio, hija de un boticario precisamente, que, en cuanto vio al rey Pedro de Aragón(1), aún de lejos, se enamoró tan profundamente de él que cayó gravemente enferma de amor. Nada podían hacer los medicamentos de su padre para curarla y sólo la música aliviaba su triste melancolía.(2)
Un contemporáneo de Leighton fue el compositor francés Jules Massenet, y esta minimalista versión para cello y guitarra de su Meditation de Thais me parece muy adecuada para cerrar esta entrada sobre las propiedades medicinales de la música. A mí, al menos, me produce una intensa sensación de bienestar y paz...
Notas
(1) Supongo que el Pedro de Aragón a quien se hace referencia es Pedro III de Aragón (1240-1285), llamado "el Grande", por una frase que puede leerse en el texto de Bocaccio, que dice: "En el tiempo en que los franceses fueron arrojados de Sicilia, había en Palermo un boticario florentino llamado Bernardo Puccini, hombre riquísimo que de su mujer tenia solo una hijita hermosísima y ya en edad de casarse". La expulsión de los franceses de Sicilia ocurrió durante el reinado de Pedro III.
(2) En el Cuento séptimo de la Décima jornada del Decamerón es donde se puede encontrar la historia de Lisa.
*La primera versión de esta entrada se publicó en el blog Medicina, Historia y Arte el 9 de julio de 2012.

Buenos días, amigo Francisco:
ResponderEliminarEs notorio que la música afecta al estado de ánimo, aunque algunos le dan la vuelta al concepto considerándola la enfermedad.
"La música es una enfermedad y lo que me hace más feliz, es que no tiene cura " -Martin Coelho-
Salud(os).
Inteligente paradoja la que nos ofrece Martin Coelho, querido Antonio, como cada uno de estos comentarios tuyos que tanto aprecio.
EliminarPara ti también mis saludos y mis deseos de salud, con un musical abrazo.
Consultando otros blogs se pueden encontrar asuntos relacionados con las inquietudes de uno mismo. "El bosque de la larga espera" depara sorpresas y hay que visitarlo con frecuencia. Dices que la música es un buen antidepresivo o un remedio contra la enfermedad y lo creo totalmente. La música, además, amansa a las fieras y ¿qué somos los hombres si no otra cosa que fieras con respecto al resto del mundo animal?
ResponderEliminarUn saludo
Me alegra mucho compartir contigo, Carmen, la afición por el blog de Hesperetusa, "El bosque de la larga espera". Es una de esas presencias inestimables por las que la blogosfera merece existir. En ese blog no falta la música, la buena música... Esa es una de las razones, entre otras, por la que esta "fiera" que ahora escribe acude allí en busca de paz.
EliminarMuchas gracias, querida amiga, y un fuerte abrazo para ti.
Buenas tardes!
ResponderEliminarMe ha parecido muy buena la paradoja citada por Antonio Castillo. La verdad es que el poder de la música es infinito a la hora de cambiar el estado de ánimo a una persona. Sólo hay que ver cómo algunos directores de cine aprovechan eso mismo para enamorarnos de sus películas. Recuerdo por ejemplo en la película Gladiador, de las mejores películas que he visto, tiene una banda sonora magnífica y fue por eso en gran parte que me gustó la película, los momentos claves de la película combinados con la adecuada música te hacían enamorar de la misma cada vez más. Todo eso al fin y al cabo no es más que una prueba más de que la música cura la enfermedad o el estado de ánimo como diría Antonio.
Saludos y buen verano !
Mucho se ha hablado a lo largo de la historia, querido Suhil, y vuelve a hablarse con fuerza sobre los efectos terapéuticos de la música. Antonio Castillo ha sabido, con la inteligencia que le caracteriza poner el contrapunto adecuado... Pero, la música, es más que una medicina más, es compañera fiel cuya presencia tanto influye en algunos de nosotros... A mí también me encanta la música de Gladiator y vuelvo a ver esa película cada vez que puedo.
EliminarMuchas gracias por tu comentario, y un fuerte abrazo.
También conozco el blog del amigo Jordi: es bueno, como buena ha sido la elección de esta pieza. A mí también me produce relax oírla. Y no hay nada como un momento de relax para sentirse bien. Un saludo.
ResponderEliminarMuchas gracias, mi estimado dlt. Me alegra que la música y la letra de esta entrada hayan sido de tu agrado, y me satisface mucho si han conseguido facilitar ese "momento de relax" tan necesario en los tiempos que corren.
Eliminar¡Un abrazo!
Una magnífica lección de como confeccionar una página-entrada de blog.
ResponderEliminarTe felicito
Un abrazo
Muchísimas gracias, querido José Antonio, por tu amable comentario y por tu apreciada felicitación. Y disculpa, por favor, la tardanza en responder. Últimamente no he podido pasar aquí el tiempo que me hubiera gustado.
Eliminar¡Otro abrazo fuerte para ti, amigo mío!
Emotiva historia, hermoso cuadro y bella música.
ResponderEliminarAl dicho de Muris, que desconocía, podríamos añadir uno de Platón: "la música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo"; y aun otro de Cervantes: "la música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu".
Yo no diré más; tan sólo disculparme, amigo Francisco, por el retraso en el comentario (despistado yo...).
Un melódico abrazo.
No tienes que disculparte, amigo José Manuel. En todo caso, soy yo quien debe hacerlo por esas prolongadas ausencias que, en contra de mi voluntad, he tenido últimamente. Todavía no voy a poder pasar aquí el tiempo que quisiera; pero procuraré no retrasarme tanto en las respuestas.
EliminarCon mucha alegría encontré tu mensaje en Twitter... Confieso que ahí si que entro poco, mucho menos que aquí, o en facebook; ni siquiera sabía responder mediante un mensaje... Pero sí me uní a tus seguidores de inmediato.
Conocía la frase de Platón; pero no la de Cervantes, que apunto en seguida.
Muchísimas gracias, José Manuel, querido amigo. Hoy mismo voy a pasar por "Medicina y Melodía" un rato, con la atención que merece, y allí nos veremos...
¡Un fuerte abrazo!
Como siempre, doctor Doña, un gran texto y una gran música. ! Felicidades! Un abrazo.
ResponderEliminarY como siempre, mi querido José Julio, muchísimas gracias por el comentario y la felicitación. Ambos, tanto como tu apreciada presencia en esta página, son una satisfacción y un honor para mí.
Eliminar¡Un fuerte abrazo!